LHC

LHC
Gran Colisionador de Hadrones

domingo, 25 de abril de 2010

Marcos Moshinsky

Creo que en la vida de todas las personas hal alguien que siempre nos deja marcados, deja una huella, una marca que nunca podrá ser borrada.

Así fue como me paso a mi y a cientos mas, a varias generaciones de físicos y de científicos y no solo de México si no de todo el mundo...

“Legendario”… así es como describe el boletín del Departamento de Energía de los Estados Unidos al físico del que les platico...

Con información de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto de Física de la UNAM IFUNAM:

Carta para Marcos Moshinsky... 

Carta de John Archibald Wheeler, de la Universidad de Princeton, que envió a Marcos en ocasión de su cumpleaños setenta:

Querido Marcos:

¿Llegaste a los setenta? ¡No puedo creerlo! O, como exclamó la señora de Niels Bohr cuando se enteró que Robert Frisch estaba por retirarse: "No puedo entenderlo. Todos los jóvenes que conozco se están retirando". Tú, estoy seguro, no te estas retirando ni lo harás jamás. Tienes demasiado impulso creativo, demasiado amor por nuestra maravillosa disciplina. Quiero agradecerte especialmente tres cosas: has hecho que la Teoría de Grupos tenga impacto en casi todas las ramas de la Física.

Has educado a tres generaciones de científicos de ese gran país por el que he mantenido especial afecto a lo largo de mi vida. Y por Último, pero no menos importante, has alcanzado un lugar muy especial en los corazones de tus antiguos colegas de Princeton, incluyendo a Eugene Wigner y a mí.

No se equivocaba Wheeler. En los doce años transcurridos desde entonces, el maestro ha continuado su labor académica con la misma energía, inteligencia y pasión de siempre. Las palabras de Wheeler han resultado proféticas, pues Marcos Moshinsky, a sus 82 años, no está retirándose ni se retirará jamás.

Marcos suele impartir una conferencia que lleva por título "Simetría en la naturaleza", donde ilustra las ideas principales de la simetría a través de ejemplos tomados del arte. Me parece cada vez más claro que él mismo, su obra y el legado de su vida dedicada a la ciencia, encarnan mejor que nadie la simetría, el balance y la armonía a que todos aspiramos. Su ejemplo es, y seguirá siendo, una inspiración para las nuevas generaciones de científicos en nuestro país.Instituto de Física UNAM

Maestros y alumnos

Moshinsky estudió el doctorado en la Universidad de Princeton, en su época dorada, asistió a conferencias dictadas por Albert Einstein, en un campus donde veía pasar –y acudía a sus lecturas– a Niels Bohr, Oppenheimer, y Eugene Wigner, físico húngaro que recibió el Premio Nobel de Física en 1965, “una de las eminencias más grandes de la física del Siglo XX, él fue el director de mi tesis doctoral”.





Antes, en tercer año de secundaria, Moshinsky –alumno de bajo perfil hasta entonces– descubrió las matemáticas de mano del maestro Diódoro Velázquez. No solamente se manifestó el gusto que tenía por los números y la lógica que estos encerraban además encontró un talento natural para la materia, “me interesó, me llamó la atención y luego sentí que tenía cierta capacidad para ello”.



El joven estudiante –durante su preparatoria– había decidido estudiar Ingeniería Química, pero la suerte interrumpió un año sus estudios; se fue como obrero a trabajar a Nueva York y a su vuelta encontró una nueva facultad, la de Ciencias (fundada en 1938). Ahí estudió simultáneamente matemáticas y física, aunque sólo se tituló en esta última; al terminar su licenciatura marchó a Princeton, con una plaza en el Instituto de Física asegurada a su regreso.

Así como Marcos recuerda como una gran influencia a Nápolez Gándara, casi 60 años después, los alumnos de Moshinsky hablan maravillas de él, no sólo por el genio, también por la forma en que entiende la relación con sus, más que alumnos, discípulos. “El ser profesor, el tener alumnos, más que dar clases frente al pizarrón es interesante trabajar con jóvenes en investigación. Quizás trabajar frente al pizarrón, pero trabajar de uno a uno, el estudiante y yo tratando de desentrañar un problema trabajando en colaboración. Es más útil el intercambiar ideas, el oír cómo reacciona ante las ideas opuestas un joven que no tiene mucha experiencia, pero si está pensando en su solución”.

La academia

Miembro del personal académico de la UNAM desde el primer día de 1942 –sin interrupción– se formó alrededor de los más grandes físicos y matemáticos del mundo, y a su vez, ha formado a generaciones de científicos mexicanos, contribuyendo además, con su investigación, a la mejor comprensión del universo en el que vivimos (dicho esto, sin metáforas).

Marcos Moshinsky forma parte de ese puñado de hombres que le han dado grandeza a la UNAM; él mismo cuenta que en su inicio “el instituto de física se reducía a un solo cuarto, un poco grande pero un solo cuarto, donde estaba el director, la secretaria y los dos o tres investigadores. Ahora el instituto son varios edificios, deben conocer donde está el acelerador de partículas, es un edificio impresionante"





Hablando de la universidad, a la que primero asistió cuando “ocupaba viejos edificios –que no por eso dejaban de ser bonitos– pero no fueron creados para ser espacios académicos”, el físico mexicano más renombrado a nivel mundial, declara orgulloso que “en muchos espacios hemos contribuido al desarrollo de la ciencia mundial”, pero también acepta que no todo ha sido miel sobre hojuelas. “Ha tenido sus altas y bajas, ha habido momentos en que se ha portado como una verdadera universidad cumpliendo con su misión fundamental de crear y propagar el conocimiento; pero en otros se ha separado hacia temas que nada tiene que ver con su labor académica. Ha habido ocasiones en que la universidad no ha cumplido con su razón de ser como institución”. Esta que vivimos, sin embargo, es una de las etapas que más ha disfrutado Moshinsky como universitario “ha sido de las mejores épocas de la universidad, lástima que el rector vaya a dejar el cargo en los próximos días”.



La fama


El 20 de abril de 1921 nació en Kiev, entonces parte de la naciente Unión Soviética, hoy capital de Ucrania. En 1924 los Moshinsky salieron del país con Marcos de tres años, un azaroso andar que 1927 los trajo a la Ciudad de México.

Parte de la fama de Moshinsky la explica su alumno Alejandro Frank, al escribir: “Los ‘paréntesis de Moshinsky’ o Moshinskets, que Marcos inventó y Tomas Brody evaluó numéricamente en 1960, utilizando la primera computadora que existió en México, revolucionaron los cálculos nucleares de la época y pusieron a la UNAM en el mapa de la física mundial”. El campo de estudio de Marcos, su gran amor, ha sido la Teoría de Grupos, la teoría matemática de la simetría en el cosmos y la simetría en la historia de Marcos Moshinsky se ha dado en varios niveles, en julio de 1998 en Hobart, Australia, le fue concedida el máximo galardón en el área de teoría de grupos, la medalla Eugene Wigner, quien fuera su director de tesis. El Instituto de Física, que ha crecido junto con él, por su parte, otorga la medalla de oro Marcos Moshinsky a lo mejor de la física teórica en nuestro país.

El legado

La obra de Marcos Moshinsky, aquella que tiene que ver con la teoría –que poco comprendemos la mayoría– seguirá en revisión mucho tiempo. Él mismo aduce sus éxitos nada más a “la dedicación y el trabajo”, agregando que “el talento, sin el trabajo, no sirve de nada”.

Sin embargo, el incansable físico, se reconoce una cualidad: “En mis distintas etapas en el quehacer científico he buscado los diferentes problemas que han sido más importantes que otros”. Parte de los éxitos los atribuye entonces a “tener un poco de visión de cuáles son los problemas más importantes y tratar de hacer una contribución”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario